El vestido de Charlene Wittstock: glamour en la gran boda de Mónaco

Esta vez asumí mi destino sin dudarlo: escribí la nota de tapa de ¡Hola! de la semana pasada, ayer me tocó la nota central de la boda de civil y mañana quién sabe qué me tocará de a ceremonia religiosa. Así que voy a mostrarles algunos apuntes de la boda real de Mónaco, sencillamente porque lo puedo hacer rápido -tengo el tema en la cabeza-.
Charlene Wittstock ya es su Alteza Serenísima, la princesa de Mónaco. La nadadora olímpica sudafricana de 33 años cumplió su sueño y en el Patio de Honor del Palacio de los Grimaldi partió en un Lexus descapotable (híbrido, ya que Alberto es un gran defensor del medio ambiente) hasta la iglesia de Santa Devota (en el mismo lugar en el que se casaron el príncipe Rainiero III y Grace Kelly) y dieron el "oui" delante de 850 personas y con 3500 en la plaza.La soberana de los monegascos vistió un modelo de líneas rectas creado a medida por Armani Privé, uno de sus grandes asesores de Charlene (además, es amiga de Giorgio, de hecho fue uno de los invitados a la boda) con una larga cola de casi 7 metros adornada con flores bordadas, cristales de Swarovski y madreperlas en formas de lágrimas blancas y doradas. El vestido está elaborado en seda con un detalle cruzado en la zona del pecho.
Llevó un largo velo de tul de seda bordado, bajo el que se veía un peinado recogido terminado en dos joyas plateadas. El impacto lo dio el pasador de platino envejecido y diamantes, con forma de flores que fue la única joyas que llevó.
El ramo, que depositará en la capilla de Santa Devota, estaba compuesto por pequeñas flores blancas. Un dato interesante: una de los lugares más glamorosos del mundo, Mónaco, tiene poco más de 2 km2 y allí viven alrededor de 30 mil personas. Es un principado, es decir que Alberto es soberano (ejerce el gobierno). ¿Qué opinan de este casamiento?